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Disculparte sin convertirlo en un segundo problema

Elige tu situación. Lo que sale es una frase en tus propias palabras, lista para copiar.

En resumen

  • Una disculpa tiene un solo trabajo: decir qué hiciste mal y qué pasa ahora. Todo lo demás es opcional, y la mayor parte le cuesta algo a la otra persona.
  • El fallo habitual no es decir demasiado poco. Es decir tanto que la otra persona tiene que tranquilizarte a ti, lo que convierte su problema en tus sentimientos.
  • Elige la situación en la que estás. La herramienta te devuelve una redacción sencilla que puedes usar tal cual, o un hueco para poner tus propias palabras. No guarda nada.

A la mayoría de la gente le dan exactamente una regla sobre disculparse, que es sentirlo de verdad. Eso no basta para actuar a las nueve de la mañana cuando acabas de darte cuenta de que enviaste el archivo equivocado, olvidaste el cumpleaños o le hablaste con brusquedad a alguien que no lo merecía. Lo que sigue es redacción, deliberadamente sencilla, porque lo sencillo es lo que sobrevive al momento en el que preferirías explicarte.

La forma que hay debajo de todo esto: nombra la cosa, di lo que le costó, di qué pasa ahora, para.


¿Cuál de estas es?

Elige la que encaje. Puedes poner lo que hiciste y lo que costó, o dejar eso en blanco y tomar la redacción tal como viene.

Vale la pena saberlo. Este es un recurso de oficio. No afirma nada sobre lo que las disculpas hacen psicológicamente a nadie, y la investigación sobre la disculpa y la reparación no está lo bastante asentada como para construir la redacción sobre ella. Estas frases vienen de lo que suele funcionar en la práctica; usa las que suenen a ti y descarta el resto.

Aquí no se guarda ni se envía nada a ningún lado. Lo que escribes existe solo mientras esta página está abierta.

Escrito para Thought Club como orientación general, no como consejo médico. Libre para leer, imprimir y compartir.