¿Dónde debería estar tu teléfono en esta sesión?
Cinco preguntas breves. Lo que sale es un lugar donde poner el teléfono ahora mismo, y el motivo en una línea.
En resumen
- Un teléfono te cuesta dos veces: una cuando te interrumpe, y otra solo por estar ahí. El segundo coste es el que casi nadie tiene en cuenta, y la distancia es lo único que lo toca.
- La respuesta correcta cambia según la sesión. Cuesta más en trabajo largo y exigente en una sala que no puedes controlar, y no cuesta casi nada en gestiones cortas, o en un día en que estar localizable es de verdad el trabajo.
- Esto es una decisión, no un veredicto sobre ti. Responde para esta sesión y te devolvemos un lugar y el motivo; no se guarda nada.
La interrupción ya la conoces: el mensaje que te saca de lo tuyo y el minuto que tardas en volver a encontrar la frase. El coste desconocido es la presencia: en un estudio, la gente rindió peor en tareas de pensamiento exigente con su propio teléfono sobre la mesa que con él en otra habitación, mientras estaba apagado, boca abajo y sin tocarlo. Así que «ponlo boca abajo» y «ponlo en otra habitación» no son dos intensidades del mismo consejo. Esta herramienta averigua cuál necesita esta sesión.
Antes de empezar
Responde para la sesión que tienes delante, no para el estudio en general. El mismo teléfono va en sitios distintos en días distintos. Nada de lo que elijas se guarda.
Preguntas
Pregunta 1 de 5
Dónde debería estar en esta sesión
Cópialo a un sitio donde sobreviva
Selecciona el texto de abajo y cópialo en lo que ya uses. Esta página no conserva nada.
Una cosa que vale la pena probar
El coste de presencia es la parte que más sorprende, porque no ocurre nada visible. Si quieres saber si es real para ti, haz el mismo tipo de sesión dos veces —una con el teléfono fuera de la habitación, otra con él boca abajo a tu lado— y anota lo que terminaste, no cómo se sintió. Esa es la única lectura que lo zanja.
Vale la pena saberlo. Ward, Duke, Gneezy and Bos (Journal of the Association for Consumer Research 2(2), 2017) encontraron que la mera presencia del propio teléfono reducía la capacidad cognitiva disponible, incluso apagado y boca abajo. Rosen, Carrier and Cheever (Computers in Human Behavior 29(3), 2013) observaron a estudiantes cambiando de tarea al cabo de pocos minutos mientras estudiaban, y ese cambio predecía un rendimiento más bajo; ese estudio es observacional y la evidencia es mixta, así que tómalo como una descripción y no como una causa.
Aquí no se guarda ni se envía nada a ningún lado. Lo que eliges existe solo mientras esta página está abierta.
Escrito para Thought Club como orientación general, no como consejo médico. Libre para leer, imprimir y compartir.
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